Capítulo Treinta cuatro.
Juliana De Voncelli.
Estoy a la espera de Alberto, pero nada que llega, la desesperación me embarga, mi piel se erizó y tiembla de los nervios.
Al adentrarme a un kiosko para tomarme un café, y escuché en la radio que el vendría a México por un viaje de compromisos.
El compromiso era yo.
Una mujer se acerca a mí con un aspecto muy abstracto dándome una mala sensación de que soy perseguida por ella.
Me miraba con cierta ansiedad de la cual me hizo pensar que es una de las personas que mi padre e