ETHAN
—¡Mamá!— se escuchó fuera de la habitación pasados unos minutos de que la princesa se retirara con muestras de la sangre de Zafiro y me preocupé al verla entrar en la habitación con la respiración agitada y llamando a su madre a gritos.
La situación con Zafiro era delicada debido al tiempo que llevaba con altas temperaturas tomando en cuenta que su temperatura corporal habitual variaba entre los 10 y los 15 grados. Su cuerpo no estaba acostumbrado al calor y, según lo que había comentado