LUCÍAN
—¡Diablos, Zafiro!— escuché gruñir a Rubí y sin dudarlo un poco me asomé para ver lo que sucedía pero quedé paralizado al ver a esa mujer cubierta de sangre desde la nariz hasta la punta de sus pies.— ¿Qué hiciste?
Su mirada fue directo a mí y di un paso atrás al sentir que su aura era demasiado oscura en ese momento y sus ojos entintados en negro lo demostraban. Ella estaba en estado maníaco y sabía que no era de inteligentes alterarla más, sin embargo, me preocupaba demasiado cuando p