La brisa del monte corría helada pero ese no era problema alguno para mí o para mi equipo. Las vistas desde la cima eran impresionantes y el olor de cierto individuo se tornaba mucho más fuerte a cada paso que dábamos hacia el centro de la cumbre.
Necesitaba capturarlo lo más rápido posible porque tenía el presentimiento de que solo él podría decirme quién fue esa persona que entró a la bóveda así que mi equipo se había dividido con el fin de acorralarlo por lo que no tenía otra escapatoria más