Dentro de la habitación, Amalia no podía creer la ridícula escena de celos que había montado Filipo. ¿Quién se creía? ¿Y qué derecho pensaba que tenía sobre ella?
No dijo una sola palabra sobre lo ocurrido en casa de André porque quería que él se quedara con la duda. Que imaginara lo que quisiera. Estaba cansada de ser siempre la que intentaba calmar las cosas, la que hacía todo lo posible para que funcionaran.
Ahora le tocaba a él reparar el daño.
Después de conocerlo de verdad, ya ni siquiera