Bastián
Llevaba fuera de la oficina desde primera hora de la mañana, encadenando reuniones que exigían mi concentración y tomando decisiones que afectarían el rumbo de la empresa. Pero mientras caminaba de regreso a mi despacho, no era el último acuerdo cerrado ni los números en los informes lo que ocupaba mi mente.
No.
Lo que me atormentaba era el hecho de que ayer había estado a centímetros de besar a Eliza en mi cocina.
Ese instante, breve pero cargado de tensión, seguía clavado en mi memori