El hospital estaba más tranquilo de lo habitual aquella mañana. El aroma a café recién hecho y desinfectante se mezclaban en el aire, y Violeta aprovechaba su breve descanso para revisar las notas de los pacientes antes de que iniciara la siguiente ronda. Se sentía exhausta, pero también un poco más esperanzada desde la charla con René.
Mientras hojeaba una carpeta, un póster colorido pegado en el tablón de anuncios frente a ella llamó su atención.
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