La confrontación con Silas Vane había sido más reveladora que cualquier auditoría, demostrando que el mayor riesgo para la estabilidad de Lysander no era el ataque externo, sino la fisura interna de Kael, el último vestigio de su antigua vida como estratega corporativo, el anhelo sutil de la influencia y el reconocimiento, aunque se disfrazara de "ética a precio," Elara había presenciado cómo la Habilidad Inmortal de su hijo reaccionaba no a la mentira de Silas, sino a la simulación de ambición