La paz inmutable de El Silencio, tejida con la verdad incondicional y el protocolo de cero eufemismos, fue finalmente puesta a prueba por el evento más orgánico y caótico de la vida, el parto, las semanas de aislamiento habían perfeccionado a Kael en su rol de espejo Emocional, su paz interior era ahora una disciplina férrea, no una simulación, Elara, con el don amplificado por el embarazo y el cobalto, sentía la inminencia, el momento en que la Habilidad Inmortal de su hijo emergería al mundo,