El lunes por la mañana, Daniela Delacrox se preparó para su primera visita oficial a Herrera Global, la empresa de Dante Herrera. Aunque ella era la CEO de Delacrox, el contrato estipulaba que debía "trabajar junto a su marido", lo que significaba someterse al imperio de él.
Al llegar al downtown de Manhattan, la sede de Herrera Global se reveló como una obra maestra del terror corporativo. El edificio no era una torre; era un complejo de tres rascacielos interconectados, cada uno con el emblem