La Mañana Después: La Complicidad Peligrosa
La mañana después de su noche juntos, la atmósfera en el penthouse había cambiado. Despertaron enredados. Dante fue el primero en abrir los ojos.
—Esto fue... inesperado —murmuró Dante, su voz más suave de lo habitual.
—Fue necesario —respondió Daniela, sin arrepentimiento.
—¿Sigue siendo un contrato, Daniela?
—No lo sé. Pero es un pacto. Ambos estamos jugando un juego peligroso, y tú acabas de revelarme tu única debilidad. Ahora, soy más peligrosa.
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