Después de hablar con los oficiales y escuchar la historia de todo lo que sucedió y lo que estuvo a punto de pasar si la intervención de la abuela no hubiera sido oportuna, los acompaño hasta la puerta y me despido de ellos.
―Gracias, detective Müller, espero que me mantenga informado del caso. Mis abogados se estarán comunicando con ustedes en lo sucesivo.
Le tiendo la mano para despedirme de ellos.
―Lo importante es que la agresora está detenida, señor Carpentier ―corresponde a mi saludo de