Guardamos las últimas bandejas en la nevera, después de terminar de preparar los pasabocas que hemos preparado para los invitados. Giro la cara y observo a los chicos sentados en los sillones mientras disfrutan de un partido de futbol americano y de un par de cervezas muy frías. Denzel y yo, no dejamos de mirarnos, de compartir sonrisas y miradas cómplices cada vez que podemos hacerlo.
―Vas a desgastarlo si sigues mirándolo de esa manera.
Vuelvo la cara y planto la mirada sobre sus ojos azules