GEMA
—Lo haré, doctor, pero necesito irme. Tengo algo importante que hacer.
—Lo siento, pero debes quedarte un par de horas más —dice, y continúa con la explicación.
Suspiro y evito llorar. Busco mi celular. El doctor sale.
—¿Buscas esto? —Kyrion me lo extiende.
Intento arrebatarlo y se niega. En su lugar, me extiende el suyo. Me niego, pero lo pone frente a mí, y el video que reproduce mata mis últimas esperanzas de sentirme en paz con mi familia.
Su mujer lo confiesa. No solo me engañó con el