Apenas Sebastián dejó solo a Alan, el menor de los Aller pasó por todas las emociones como una ráfaga abrumadora.
Primero el desconcierto, cayendo en su asiento y sosteniéndose la cabeza.
“¿Cómo pude ser tan imprudente?” Jamás había embarazado a una mujer antes y eso que lo había hecho con una cantidad incontable, siempre siendo precavido en ello, sabiendo que esas mujeres busca fortunas podrían quitarle una parte de su herencia.
Luego el miedo lo invadió, jamás había pensado en ser padre, la s