Punto de vista de Valeria
La prisión de la Manada Viento del Sombrio olía a piedra mojada, óxido y sangre. El aroma se me pegó a la nariz en cuanto crucé el pasillo subterráneo con Camilla a mi lado. Guardias se alineaban a ambos lados del estrecho pasaje, fuertemente armados, con las manos cerca de sus espadas plateadas. Todo el palacio se estaba convirtiendo en una jaula de respiración.
«Sabes que no deberías estar aquí por tu embarazo», susurró Camilla a mi lado.
«Lo sé», respondí mientras s