Punto de vista de Valeria
El olor a cedro quemado me llegó mucho antes de que avanzamos al patio del palacio.
Una densa humareda se elevaba hacia el cielo nocturno, engullendo las estrellas una a una. Guerreros corrían a nuestro lado con cubos de agua mientras otros gritaban órdenes contradictorias por encima del estruendo de las sirenas de alarma. Los caballos se encabritaban en los establos, contagiándose del pánico que ya había invadido cada rincón del Palacio de La Manada Viento del Sombrio