**Punto de vista de Valeria**En ese preciso instante, volvieron a llamar a la puerta. Esta vez fue más fuerte, como si quien estuviera afuera supiera que yo estaba despierta.—No abras la puerta, Valeria —susurró Camila, levantando la cabeza de la mesa sobre la que estaba inclinada. Pude percibir la tensión en su voz. La habitación se sintió de inmediato pequeña y asfixiante por la tensión que flotaba en el aire.—Valeria, abre la puerta. Sé que estás ahí —dijo Diego, ahora con un tono más controlado.No había dejado de pensar en él ni en lo que había sucedido esa misma tarde en el campo de entrenamiento. La forma en que vigilaba a todos, especialmente a mí, como si esperara que yo actuara en contra de la imagen que intentaba proyectar. Y por alguna razón, sentía que él sabía que estaba mintiendo, que ocultaba una identidad secreta.El silencio entre nosotros se volvió pesado. Tragué saliva con dificultad, me levanté y me acerqué a la puerta. Finalmente, abrí la puerta a medio
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