CAPÍTULO TREINTA Y CINCO
Punto de vista de Valeria
El silencio tras el grito fue peor que el grito mismo; incluso el viento que solía barrer los patios de piedra del Palacio de La Manada Viento del Sombrio pareció vacilar. Me quedé allí, preguntándome de dónde venía aquel nombre, y más bien, como si me lo hubieran llamado así innumerables veces.
Pero no le di más vueltas para no hacer suposiciones erróneas; me prometí reflexionar más sobre ello cuando todo se calmara y me alejara de aquel caos.