Luke.
Para animar un poco a Lidia le pedí a mi hijo que la invitara a cenar, iríamos a su restaurante favorito.
Ella acepto, Byron hablo todo el camino, mientras ella escuchaba y respondía, sus ojos están sumidos en la tristeza, pero mostraba una sonrisa en sus labios, en el restaurante no dije mucho, Byron le seguía contando sobre sus azañas en la escuela. Los dos escuchábamos y reíamos. Era lindo verla sonreír. Poco a poco dejó un su tristeza y habló más. (2
— Mami. Ya quiero tener ot