A la mañana siguiente, Sofía despertó con el cuerpo pesado y la mente agitada. Había pasado gran parte de la noche dándole vueltas a todo lo que había ocurrido: la llamada de su padre, la sombra de Brian, la certeza de que debía cortar con el pasado. El silencio del penthouse la sofocaba, cada rincón le devolvía recuerdos que no quería revivir.
Con un suspiro largo, se obligó a levantarse. Necesitaba salir, aunque fuera solo para distraerse un poco. Tomó las llaves, su bolso y decidió caminar h