Tokio – La Oficina de Haraki
María llegó a la imponente torre de cristal del Grupo Haraki. El empresario japonés la esperaba con una carpeta dorada sobre su escritorio de obsidiana.
—María, lo que investigué es indignante —dijo Haraki con una reverencia—. Lucía Soto ocultó millones en pasivos y falsificó firmas para la venta. Pero hay algo más importante: legalmente, esa empresa nunca dejó de ser parte del patrimonio conyugal de Gabriel Miranda. Al estar tú casada con él al momento de la formación, esa empresa te pertenece por derecho de sangre y ley.
Haraki deslizó un documento hacia ella.
—No quiero tu dinero. Esa empresa ha sido un dolor de cabeza legal por las trampas de Lucía. Ven hoy mismo a mi oficina central; firmamos el traspaso y la empresa vuelve a tus manos. Es hora de que la verdadera reina recupere su corona.
Queens – Acorralada
En un almacén abandonado cerca de las vías del tren, Rebeca sentía el frío del metal en el aire. De repente, las luces de cuatro vehículos la ce