La Dinastía de los Soto: Un Legado de Sangre y Oro
La familia Soto —conocida en los círculos de poder como los Hernández— no era una familia común; era un imperio cimentado sobre el esfuerzo de generaciones, pero también sobre secretos que harían temblar los cimientos de la sociedad. Compuesta por cuatro hermanos —Lucía, Gabriel, Diego y Andrés—, la dinámica entre ellos siempre estuvo marcada por una competencia silenciosa y feroz.
Lucía, la primogénita, fue moldeada desde la infancia para ser una líder implacable. Su ambición y codicia no nacieron de la nada; fueron el resultado de un carácter fuerte endurecido por las heridas de un pasado que nadie se atrevía a mencionar. Las raíces de amargura en su corazón crecieron hasta sofocar cualquier rastro de piedad. Ella no veía a sus hermanos como aliados, sino como piezas en un tablero o, en el peor de los casos, como obstáculos para su dominio absoluto.
Gabriel, en contraste, representaba la luz de la familia. A pesar de haber crecido r