Mundo ficciónIniciar sesiónUn amor que nació como el fuego, un momento grabado en la eternidad, un hombre que ha amado a una mujer...y hará lo que sea por tenerla...una mujer que intentara resistirse a toda costa...un pasado de aquel amor que nunca pudo ser...y que ha surgido como una llamarada que lo consumira todo a su paso. En medio de pasiones y secretos, una secretaria, un jefe...un pasado en comun...el amor oculto de un Ceo...ha salido a la luz.
Leer másEl día que nos conocimos, congelada, mantuve la respiración, desde el principio, supe que había encontrado un hogar para mi corazón… latía rápidamente.Las luces sobre nosotros temblaban igual que estrellas de miles de colores, teñidas por las cintas de fiesta, los globos y los adornos sobre nuestra cabeza. La música era tranquila y profunda, lo mismo que su brazo alrededor de mi espalda y su respiración sobre mi cabeza. Yo tenía que respirar muy profundo para poder dar un paso más al lado de los suyos, por no perder el equilibrio en medio de los largos holanes de mi falda. Pero, quizá si me equivocaba no iba a caer, él me sostenía como sí fuera una columna, meciéndome como una marea y empezaba a sentir el mismo efecto que la arena acunada por el mar, calentada y mecida por su movimiento quería hundirme profundamente en él.
Se que no me amaste – dijo ella interrumpiéndolo – quizás en algún momento algo bueno hubo entre nosotros, pero como llegó se apagó y no puedo culparte por ello, lo que yo hice…Lo que hiciste no tiene nada que ver con lo que paso – quiso que ella lo entendiera.No digas eso – dijo ella mirándolo de frente – lo que yo hice, lo que yo fui, es la raíz de todo Emmett, sabía desde un principio que lo que hacía, lo que nosotros hacíamos deberíamos secuelas, aunque la verdad jamás imagine que estas nos llevaran hasta este lugar, ha sido tan lejos. – dijo con una sonrisa triste – Aun recuerdo incluso la primera vez que te vi y sin poder detenerme me enamore de ti, quizás desde primera vista aunque yo no creía en esa clase de amor. Pero
Alguna vez había leído en algún lugar, que la vida es como un rio, que está destinado a seguir y seguir sin detenerse.Cuando esa mañana lo vio delante de ella, supo que eso era, no más que la verdad. Había ido al otro lado del globo huyendo de él, tratando de poner al mundo entre los dos, pero no había servido nunca de nada, porque la verdad fuera dicha, quizás desde el mismo momento que había visto sus ojos la primera vez, desde que había entendido lo mucho que lo amaba, lo mucho que lo amaría para siempre, que nunca lo olvidaría porque tenía un trozo de él consigo, supo que él era su encarnación del destino.Y estaba escrito en sus ojos y también en los ojos de Chris.Y supo eso en el momento preciso en que los dos estaban frente a frente.Aquella mañana Astri
¿Tú qué? – dijo con ira – Eres el hombre que la usaba para satisfacerse, que solo se la llevaba a la cama para usarla y desecharla después de una buena noche.Nunca fue así.¿Entonces como fue Emmett? – dijo tratando de no caer encima de él a cachetadas. Recordaba la expresión de Astrid al contarle todo aquello. Su amiga había podido superarlo solo porque era muy fuerte y si, también porque a pesar de todo aquello había sido por amor. – No ibas a ella y solo decías “lo aceptas” – Emmett no supo que responder, no había esperado que Astrid le dijera un detalle tan intimo - ¿Por qué crees que ella siempre decía solo “si”? ¿Por qué creíste que aceptaba aquello? ¿Intentaras castigarla ah










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