EL PUNTO DE VISTA DE OLIVIA
Esta mañana la luz del día acarició mi piel de forma diferente. Mis ojos se abrieron lentamente ante los suaves rayos del sol que calentaban mi cuerpo.
Estiré los brazos, oyendo cómo me crujían los músculos al hacerlo. Entonces me di cuenta de la realidad.
“¡Mierda!”, exclamé.
Me quité la manta de un puntapié y salté de la cama tan rápido que apenas podía respirar.
Entré corriendo al baño y me duché en tiempo récord. Mientras el agua corría por mi cuerpo, mi mirada s