PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
La miré fijamente, mi mandíbula tensándose con una furia que luchaba por mantener enjaulada. La rabia hervía justo detrás de mis ojos. No tenía que darme un beso en la mejilla, haciendo ese maldito sonido lo suficientemente fuerte para que todo el pasillo lo escuchara.
No tenía que actuar como una esposa enamorada. Ya teníamos el acto en marcha.
Me recordé nuevamente que no iba a dejar que sus palabras de ayer se acercaran a mi corazón. No podía permitirme sentimientos.