—Ella está bien...—, tardó en contestar. —Pero lo nuestro ha terminado de verdad. Sólo estaba allí porque me amenazó con matar al niño si no la veía.
Puse los ojos en blanco y gruñí.
—Realmente es una reina del drama. Un vaso de leche no es suficiente para ella porque quería toda la maldita vaca—. murmuré. —¿Y no te molestaste en venir a casa temprano por eso?
—Q-Qué, no. De ninguna manera la elegiré a ella antes que a ti. He estado estudiando esta nueva operación que tendré la semana que viene