Tuve que reprimir las ganas de gritar de alegría mientras bajaba por la pendiente. Haciendo lo que Alex y Noah me habían enseñado, me moví de un lado a otro esquivando a la gente. El pelo frío me arañaba la cara, pero sonreía demasiado como para darme cuenta del frío que hacía.
Por un momento me olvidé del trato con Alex. Dejé que la sensación se apoderara de mí y calmara mi mente. Era tan agradable dejarse llevar. Al ver a Alex volando a mi lado salí de mis pensamientos. Bien, necesitaba ganar