—Hola a los dos—. Una voz ligeramente familiar habló desde un lado. Un rápido vistazo y reconocí a la camarera como la última vez que estuvimos aquí. —¿Veo a mi pequeña aquí en una cita?
—Patty—. Cristal gimió. Por un instante pensé que iba a negar que tuviéramos una cita, pero en lugar de eso dijo: —Por favor, no me avergüences.
—No te preocupes, cariño, no te avergonzaré delante de este bombón—. Me di cuenta de que se conocían bien y que a la señora mayor le gustaba bromear con Cristal.
—Soy