El fin de semana pasó sin mayores sobresaltos.
Sandra había hablado con Akiro solo en dos ocasiones, conversaciones breves donde él le comentó sobre su viaje a Japón por asuntos de negocios. Cosa que lejos de incomodarla, la noticia le trajo una sensación inesperada de alivio.
Por primera vez en semanas, podría respirar sin sentirse bajo la constante vigilancia de su prometido, pero la tranquilidad no duró demasiado pues el lunes por la mañana, apenas cruzó la puerta de la oficina, Clara la i