Capitulo final.
La noche antes de la boda llegó con una calma extraña, casi sagrada. En el ala privada del palacio donde se hospedaban, Mariam observaba desde su habitación el cielo despejado, tachonado de estrellas. La luna llena colgaba como una promesa silenciosa sobre el desierto.
No era una noche cualquiera. Era la última noche antes de ser oficialmente de Zayd. Habían decidido, en un impulso compartido, no verse hasta la ceremonia. Zayd insistía en que había magia en la espera, en la expectativa de verla