La puerta de la suite presidencial se cerró con un leve clic tras ellos, sellando el mundo exterior en un solo instante. Sandra se quedó de pie en medio de la habitación, su respiración irregular y el cuerpo aún tenso tras el inesperado viaje con Marck.
Él, en cambio, se deshizo del saco con calma, lo dejó sobre el respaldo de una silla y se giró para mirarla. La intensidad en sus ojos la atravesó como una ráfaga ardiente. No había prisa en él, pero tampoco paciencia infinita. Solo esa energí