El teléfono de Marck descansaba sobre la mesa frente a él. La pantalla seguía iluminada con la imagen de Sandra y Akiro en su compromiso, el beso, el anillo, los aplausos. Había visto todo, cada segundo, cada gesto, cada maldita sonrisa y aún así, sabía que no todo estaba perdido.
No hasta que ellos realmente se casaran. Hasta que Sandra no estuviera oficialmente casada con Akiro, aún había tiempo. Aún había una forma de traerla de vuelta. Marck exhaló con fuerza y tomó el teléfono. Tenía que