Lo observé fijamente mientras se acercaba a la barra y tomaba asiento justo a mi lado. Vestía una camiseta negra y jeans, y su cabello oscuro estaba recogido en una pequeña coleta al estilo samurái.
— Un Daiquiri, por favor — pidió con voz suave.
El barman se dispuso a preparar el trago mientras mantenían una pequeña conversación.
— Últimamente vienes muy seguido — bromeó el barman — Comienzo a creer que te echaron de casa.
El permaneció impasible, sin cambiar la expresión de su rostro.
— Solo