Después de lo ocurrido, me sentía sumida en una tormenta oscura y confusa. Era como si hubiera perdido una parte de mí misma, dejándome en un estado constante de miedo y alerta, convencida de que el mundo era un lugar peligroso. Andrey se había aprovechado de mi cuerpo sin ningún respeto. Me trataba como si fuera una cualquiera, golpeándome y lanzando palabras ofensivas sin cesar. Me sentía sucia, incapaz de lavar la sensación de impureza que se había arraigado en lo más profundo de mi ser.
Des