El cielo se encontraba cubierto por nubes grises, como si la propia naturaleza hiciera eco de la inmensa tristeza que me embargaba en aquel momento. Poco a poco, la gente comenzó a congregarse en silencio alrededor de la tumba, cada uno perdido en sus propios pensamientos y recuerdos de mi amada Willa. Algunos sostenían arreglos florales, buscando una manera de honrar su memoria. Las flores dispuestas alrededor del ataúd eran hermosas, pero su belleza no lograba disipar el abrumador velo de dol