Después de una ducha rápida que revitalizó mi ser y un desayuno ligero, me dispuse a vestirme para enfrentar un nuevo día laboral. Opté por un conjunto que equilibraba la comodidad con un aire profesional; elegí una blusa suave que acariciaba mi piel y unos pantalones que me brindaban libertad de movimiento. Quería sentirme segura y preparada, lista para afrontar los desafíos que me aguardaban en la jornada. Antes de salir, me tomé un instante para revisar mi teléfono, con la esperanza de que R