El contador marcaba 12:07:41 cuando el primer desacuerdo real dejó de ser susurro y se volvió visible.
No fue un grito.
Fue una palabra mal colocada.
—Estamos improvisando —dijo alguien desde el fondo, mientras revisaban los documentos que quedaban para sostener la demanda—. Y la improvisación contra alguien como Graciela es suicidio elegante.
La frase quedó suspendida.
Valeria levantó la vista lentamente.
—No estamos improvisando —respondió—. Estamos adaptándonos.
—Eso es lo mismo cuand