El espacio quedó raro. No tenso, no hostil. Raro. Como cuando una conversación importante termina sin conclusiones claras y nadie sabe muy bien qué hacer con lo que quedó flotando en el aire. La gente volvió a sus cosas, pero con movimientos más lentos, como si cada acción tuviera ahora un eco distinto.
Valeria lo sintió en el cuerpo. Un cansancio más profundo que el físico, ese que aparece después de decir algo que no se puede retirar.
Se apoyó contra una mesa, cerró los ojos un segundo y de