Quedarse no fue una decisión clara ni inmediata.
Fue algo más incómodo que eso.
Valeria lo sintió primero en el cuerpo, en la forma en que no retrocedió cuando el impulso más lógico era hacerlo. Sus pies permanecieron anclados al suelo mientras su respiración intentaba acompasarse al pulso irregular del mapa que seguía latiendo en la pantalla. No era un ritmo tranquilizador. No prometía orden. Era errático, imperfecto, demasiado humano.
Adrián se movió antes de hablar. Dio un paso hacia un co