El sol de la mañana se filtraba con una timidez dorada a través de los visillos de lino, dibujando patrones de luz sobre la alfombra nueva. En el interior de la habitación, el aire era fresco y silencioso, una burbuja de serenidad que contrastaba violentamente con el ruido mediático que, seguramente, ya estaba estallando más allá de esas paredes.
Valeria fue la primera en despertar. Se quedó inmóvil, disfrutando del peso reconfortante del brazo de Adrián rodeando su cintura. Giró la cabeza ap