Capítulo 134: Cuenta rechazada.
El aire en la habitación de hospital de Graciela Han era denso, saturado con el aroma de flores costosas que comenzaban a marchitarse y el zumbido eléctrico de los monitores de salud. A pesar de la bata de seda que cubría su cuerpo y la debilidad física aparente, Graciela no se veía como una enferma; se veía como una monarca en el exilio, planeando su regreso triunfal al trono.
Permanecía reclinada sobre las almohadas de satén, con la mirada fija en el techo, procesando cada segundo de la hum