Capítulo 133: Estamos felices por ti.
El ambiente en la comisaría central era una mezcla de olor a café quemado, desinfectante barato y el zumbido incesante de las impresoras matriciales. Tras las rejas de la celda de retención temporal, Anastasia Volkov parecía una flor exótica marchitándose en un vertedero. Su ropa de seda verde estaba arrugado, y su cabello, antes un estandarte de perfección, caía en mechones desordenados sobre sus hombros. La altivez que había mostrado en la sala de juntas de Vega Corp se había transformado en