Santiago estaba nervioso y se agachó rápidamente para ver qué pasaba.
Gabriela conocía la enfermedad del decano y tomó medidas de rescate inmediatamente.
Pero cuando revisó su pulso, algo no estaba bien.
Miró a Santiago con calma: —Llama a una ambulancia, no, será demasiado lento, ven, carga al decano y llévalo.
—Vale —Santiago ya confiaba mucho en Gabriela.
Hizo lo que ella dijo.
Gabriela ayudó a llevar al decano a la espalda de Santiago.
Luego corrió al frente, y le pidió a Águilaque arrancara