Maya sintió que se le formaba un nudo en la garganta al ver la vulnerabilidad en su expresión. Armándose de valor, se acercó a él y tomó su rostro entre las manos con delicadeza.
— Entonces déjame demostrártelo, Marcus — susurró con intensidad — Déjame mostrarte que soy tuya, en cuerpo y alma, que nunca dejé de amarte, a pesar de todos los errores que cometí.
Sin darle tiempo a responder, lo besó con todo el amor y la pasión que había estado conteniendo, Marcus se quedó rígido por un momento, p