Anya
Nueve horas seguidas de interrogatorio no surtieron efecto.
El hombre era inquebrantable, no se rompía con nada y supe que el gremio estaría orgulloso de él. Sin embargo, me preguntaba por qué no me había delatado para hacer alguna especie de trato. Supuse que se debía al grado de desconfianza o al hecho de que creí que estaba en alguna especie de misión. Lo que fuese me beneficiaba hasta el momento.
Pensé en matarlo, pero el costo era alto y quería tener la información de primera mano.
E