Collin*
La tienda era asfixiante. Demasiado pequeña. Demasiado cerrada.
Collin se sentó en la silla del rincón, los ojos recorriendo el ambiente. Necesitaba algo. Cualquier cosa. Un arma, una grieta, una salida.
Nada.
Su corazón latía como un tambor, pero su rostro permaneció impasible. No les daría la satisfacción de verla desesperada.
Se acercaron pasos. Y, de repente, Colen estaba allí.
La hermana se sentó frente a ella, la mirada deslizándose por Collin con una evaluación burlona.
"¿Te ves