Collin*
El silencio era sofocante.
Collin miraba de su madre a su hermana, el pecho subiendo y bajando en respiraciones temblorosas. Su corazón martillaba en el pecho, frenético, como si intentara huir de esa realidad distorsionada.
Esto no puede estar pasando.
Quería correr. Desaparecer. Pero sus piernas estaban clavadas al suelo.
Maden la observaba con algo que se atrevería a llamar compasión.
"Debe de ser difícil para ti", murmuró. "Lo entiendo."
Los ojos de Collin brillaron de odio.
"¡Cálla