Collin*
El toque de la mano de Maden era firme, pero cuidadoso.
Collin sentía cada latido acelerado de su corazón mientras él la guiaba por los pasillos estrechos de aquella casa modesta. El olor a madera vieja y hierbas impregnaba el aire.
"¿Este es tu hogar?" su voz sonó tensa.
Maden la miró de soslayo, con una breve sonrisa en los labios.
"No… Solo un refugio. Un lugar donde puedas sentirte cómoda."
Ella se tensó. El contacto de él seguía quemándole la piel, pero él no la soltó.
Cuando Maden