Liam*
No había pegado los ojos en toda la noche.
Pasó horas sentado en el balcón, observando la oscuridad, pero su atención estaba fija en la figura dormida en la cama.
Colen.
Su pecho subía y bajaba suavemente mientras respiraba, acostada de espaldas, ajena al torbellino que Liam sentía dentro de sí.
Quería estar allí, a su lado. Quería sentir su cuerpo cálido y suave junto al suyo. Enterrar el rostro en la curva de su cuello, inhalar su perfume. Besarla, tocarla, poseerla.
Su mandí